Es Posible
Brasil, mi familia, Milei y la noche en que Flávio salió vivo
Me dijeron loco, mitómano, trol. Dije en vivo que Javier Milei tuvo todo que ver con el rescate de Flávio Bolsonaro y que no pasarían cinco horas. Esta es la historia completa: desde un mochilero en Barra da Tijuca hasta la app que lancé al día siguiente.
A las ocho de la noche, hora de Buenos Aires, lo dije en vivo.
Me llamaron loco. Antes de que pasaran cinco horas, Flávio Bolsonaro ya había cruzado el puente.
Hora de Buenos Aires, martes 27 de octubre. Arrastra el control o dale play.
Fuente de los hechos de las 22:50 y 23:30: comunicado de la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina.
Me preguntan por qué ando tan metido en Brasil. Si ya me olvidé de México. La respuesta empieza en una playa de Río de Janeiro, con un muchacho de diecinueve años que no quiso ir a la guerra.
Hay una frase sobre Jerusalén que dice: si me olvidara de ti, sería como olvidarme de mi mano derecha. Yo soy zurdo. Escribo con la izquierda, no con los valores de la narcoizquierda. Si me olvidara de México, me olvidaría de las dos manos. Es imposible.
Ese muchacho era un mochilero, entre Italia e Israel. Rechazó la guerra, no quiso ser militar, y se fue. ¿A dónde? A Brasil. A Barra da Tijuca, en Río de Janeiro. El mismo lugar donde yo viví muchos años después.
Vivió en Florianópolis, en Brasilia y en São Paulo, en la avenida Paulista. No tenía ni un real con qué caerse muerto. Empezó a trabajar en ropa, hizo muchos amigos y le empezó a ir muy bien. Un fin de semana, Uruguay. Otro, Colombia. Tenía como veintiún años cuando sus amigos brasileños le dijeron: vámonos a hacer la América. A Nueva York.
Él contestó otra cosa. Me han dicho que en México hay mujeres guapísimas. Vámonos un fin de semana a México, a Acapulco, y de ahí a Estados Unidos, a sacar la green card.
Llegaron sin dinero a una azotea de Polanco, en la avenida Arquímedes. En esa misma avenida abrí yo mi primera oficina, a los veintitrés años. Alguien les habló de una fiesta en un Lynis, de esas cafeterías que eran como un Vips. Ahí estaba una modelo guapísima, de familia de Ciudad Guzmán, Jalisco. Él dijo: voy que vuelo.
Esa muchacha es mi mamá. Ese mochilero es mi papá.
Mi abuelo no lo quería. ¿Qué vas a andar con ese pordiosero? Duraron casi seis años de novios. El fin de semana en la Ciudad de México se convirtió en cuarenta años. Si mi papá llega una hora más tarde a esa fiesta, no conoce a mi mamá. Yo no existo.
Toca cada parada. Mi papá soñó con llegar a Estados Unidos y nunca llegó. Décadas después, otro hombre salió de Brasil hacia el mismo destino.
Si me olvidara de México, me olvidaría de mi mano derecha y de mi mano izquierda.Simón Levy
Cuando nací, tembló. Cuando nació mi hermano, tembló. Mis papás decían que ya había que pararle, que cada nacimiento era un terremoto.
El del ochenta y cinco lo viví en brazos de mi papá. Era un bebé, pero aunque no me lo crean, lo recuerdo perfectamente. Me cargaba mientras ayudaba entre los escombros. Tenía una fábrica en la calle de Regina, con unas trescientas costureras que, gracias a Dios, todavía no entraban a trabajar. Memo, el señor que le manejaba la camioneta, murió. Vi a mi papá levantar los escombros. Ese mismo día nació mi hermano.
Me marcó para toda la vida. La de mi papá es una historia de mucha lucha, de mucho sufrimiento, de caerse y levantarse muchas veces. La mía también. Toda mi vida ha sido de emprendimiento.
Mi papá nunca llegó a Estados Unidos. Siempre quiso la nacionalidad estadounidense. Desde chiquito me decía: por lo menos tú, ten tu residencia allá. La tengo. Imagínense lo que siente hoy cuando ve lo que estoy haciendo en Estados Unidos.
Por eso Brasil no es un tema más para mí. Es la tierra donde mi papá empezó de cero. Y es, también, la pieza que decide el futuro de México: ahí se juega si el Foro de São Paulo, el narcorrégimen, sigue en pie en el continente.
El domingo de la segunda vuelta me levanté raro. Mi intuición difícilmente me falla, y ese día me hablaba desde temprano.
Lo primero que vi fue el voto de los brasileños en Japón. Flávio ganaba. Bien. Como a las ocho o nueve de la mañana empecé a ver la voltereta y sentí un frío de esos que calan los huesos. Anduve de mal humor todo el día, sin saber bien por qué. Me puse a trabajar y a esperar el conteo.
Ese domingo pasó algo inédito en Brasil: el Supremo alargó dos horas la votación en todo el país, hasta las siete de la noche. El conteo se suspendió.
Cuando arrancó, lo que yo veía en la pantalla no cuadraba. Con una fracción mínima de las actas, Lula se disparaba diez, once puntos. En la primera vuelta, con ese mismo avance, Flávio iba nueve arriba. Volví a sentir el frío. Lo escribí en Telegram y en todas mis redes: esto no está bien.
Luego la ventaja se cerró. Flávio le dio la vuelta y llegó a estar casi dos puntos arriba. Pedí los cortes: diez, veinte, treinta por ciento. Mi pronóstico era cincuenta y dos. Por un rato pareció que llegábamos.
Con el cuarenta por ciento contado empecé a ver cómo se encogía. Uno. Punto nueve. Punto ocho. Punto siete. Don Jorge Armando Cisneros me escribía: da like, Levy. Le contesté que ya habíamos perdido, que nos iban a robar la elección. Yo no hablo de ballet ni de repostería. A mí háblame de números.
Cerca del sesenta por ciento se lo dije al equipo del candidato: perdimos. No, espera, me decían. Perdimos. Me levanté de la mesa y me fui a caminar.
Y me equivoqué en una cosa. Lo digo porque no soy un mediocre. En mi modelo había un margen para el fraude, de uno por ciento. Nunca de ese tamaño. Lo subestimé.
Mi primer instinto fue no escribir nada. Luego dije que no. Siempre la información. Así como les digo rápido cuando una noticia es buena, les dije rápido que era irreversible.
Unas horas después ya se había tomado la decisión de sacar a Flávio de Brasil. Primero lo iban a meter a la cárcel. Y lo que venía después no era nada alentador.
Siempre la información. Aunque duela, las cosas se dicen como son.Simón Levy, la noche del conteo
¿Por qué tanto rollo con Flávio? Porque su historia, toda proporción guardada, es la mía.
Llevo años trabajando en toda América Latina. Con Keiko en Perú. Con Abelardo de la Espriella en Colombia. Pero esto es otra cosa. Es un ser humano al que quieren meter a la cárcel por competir para presidente.
La noche del domingo, el ministro Alexandre de Moraes le ordenó entregar sus pasaportes, el común y el diplomático. El lunes, la Policía Federal le notificó la orden. El martes, los canceló.
Yo he vivido casi diez años de persecución, contra mí y contra mi familia. Más de doscientas cincuenta y siete auditorías en la Ciudad de México. Más de dieciséis cuando fui subsecretario. Más de quince en todas las campañas que dirigí. Lo único de lo que me pueden acusar es de golpear una puerta para defender a mi hijo. ¿Cómo no voy a sentir empatía por un hombre al que quieren destruir?
Así que puse toda mi inteligencia y toda mi capacidad, y gracias a Dios la posibilidad de colaborar, al servicio de lo único que importaba: rescatarlo y que siguiera vivo. Con el que para mí es el mejor presidente, el que está quitando esta lacra del hemisferio, el presidente Trump. Y con la mente maestra de todo esto, el secretario Marco Rubio.
¿Y mi plan? ¿Quieres ver a Dios muerto de la risa? Haz planes. El lunes iba a anunciar la victoria. El martes en la noche les iba a decir: miren lo que les hice.
El martes en la mañana lo publiqué: Flávio Bolsonaro ya no estaba en Brasil e iba rumbo a Estados Unidos. Ese mismo día, un funcionario del gobierno estadounidense lo confirmó.
Ese martes, Migraciones de Argentina dijo que no tenía registro de su entrada. Era cierto. Todavía no cruzaba.
Después dije lo que nadie había dicho: que Javier Milei tuvo todo que ver en que Flávio esté vivo. Argentina explotó. A los quince minutos, mi amigo Ghaleb me pasó lo que decía un influencer de medio millón de seguidores: que estoy loco, que soy mitómano, que la embajada ya me había desmentido. Que Simón Levy no existe. Contéstale, me dijo. No. Yo estaba en medio de que una persona siguiera viva.
A las ocho de la noche, hora de Buenos Aires, Eduardo Feinmann, uno de los mejores periodistas de Argentina, me preguntó en vivo qué había pasado. Le dije: le puedo adelantar que el presidente Javier Milei tuvo absolutamente que ver en que Flávio Bolsonaro esté vivo y esté libre.
¿Usted está seguro? Porque es una bomba. Totalmente, Eduardo. ¿Con qué seguridad me lo dice? Con la seguridad de tener esta información. Usted va a ver. No van a pasar ni cinco horas para que se confirme.
A las 22:50, Flávio, su esposa y sus dos hijas cruzaron el puente internacional Tancredo Neves, en Misiones, con documentación válida y sin ningún impedimento legal. A las 23:30 abordaron un vuelo privado de Baires Fly. El plan de vuelo marcaba Guayaquil. Lo informó la Dirección Nacional de Migraciones de Argentina.
Entre mis palabras al aire y el cruce del puente pasaron dos horas y cincuenta minutos.
En la madrugada, Eduardo me habló. No puedo creer que lo que me dijo haya resultado cierto. Dígame con quién trabaja. Le contesté lo único que importaba: la noticia no soy yo. La noticia es que el señor Bolsonaro está vivo. Che, ya me mató, me dijo. Después grabó un reel.
Tengo muchos defectos. Muchos. Mentiroso no soy.
Y dejo clara mi postura. Nunca me van a ver subir una foto con el secretario Rubio o con el presidente Trump. Tengo muchísimas. Me parece de muy poca clase, de gente insegura. Ese periodista dijo, sin que yo insinuara nada, que soy de las personas más cercanas a Marco Rubio. Yo jamás presumiría una relación. Él es periodista. Investiga. Es todo lo que puedo decir.
El Supremo alarga dos horas la votación en todo Brasil, hasta las 19:00. El conteo se suspende. Gana Lula.
Alexandre de Moraes ordena a Flávio entregar sus pasaportes, el común y el diplomático.
La Policía Federal le notifica la orden.
Flávio ya no está en Brasil y va rumbo a Estados Unidos. Un funcionario estadounidense lo confirma.
La Policía Federal los cancela. Migraciones de Argentina dice no tener registro de su entrada.
Milei tuvo todo que ver. No van a pasar ni cinco horas.
Cruce por Tancredo Neves con su esposa y sus dos hijas, sin impedimento legal.
Avión privado de Baires Fly. Plan de vuelo: Guayaquil.
En vivo, lanzo Posible: todo Es Posible en un solo lugar.
La noticia no soy yo. La noticia es que el señor Bolsonaro está vivo.A Eduardo Feinmann, en la madrugada
Para la narcoizquierda, lo de Evo sí fue un rescate.
El gobierno de México mandó un avión de la Fuerza Aérea, pagado por todos los mexicanos, para sacar a Evo Morales de Bolivia. Ahí sí era rescate. A Flávio le dicen prófugo. Querían meterlo a la cárcel. Esa es la doctrina de Andrés: la hipocresía.
Y todos los días es lo mismo. No le hagan caso a ese loco. Búsquense tres, cuatro influencers, maicéenlos y que le peguen con todo. Comen, sueñan y duermen pensando en mí. Si me quieren seguir dando dinero en las redes, aunque sea para mis chicles, adelante. Se lo queda mi equipo. Se lo merecen.
Yo creo que millones de brasileños están felices. Yo lo estoy, porque Flávio está vivo. Y a México le digo algo: Lula ganó Brasil. No ganó el continente. Somos más de cuarenta y cinco millones de votos. No hay otra opción.
¿Cómo ganaron en Brasil? Le soltaron dinero a la gente y metieron mucho miedo. Así gana el populismo en todas partes.
Primero te hace depender. Luego te asusta con perder lo poco que te da. Y en medio te deja sin herramientas para defenderte solo: sin conocer tus derechos, sin entender tu dinero, sin poder revisar a quién le pagas, sin un plan para tu negocio.
Mi papá llegó a Brasil sin un real y a México sin un peso. Empezó vendiendo ropa y terminó con una fábrica de trescientas costureras. Lo construyó trabajando. Yo lo vi levantar escombros en el ochenta y cinco. Y yo llevo casi diez años defendiéndome de una persecución. Si algo aprendí, es que la libertad empieza cuando sabes hacer las cosas por ti mismo.
Por eso estoy democratizando habilidades. Lo que antes costaba un abogado, un contador, un consultor o años de experiencia, lo pongo en tus manos. En México, en Brasil, en Argentina y en Estados Unidos. En español y en inglés.
Así nació Posible. Es toda mi experiencia y mis conocimientos en una sola app integrada, para que no te pierdas. La gente me decía: está increíble lo de Escudo, los cursos, la contabilidad, el Cónsul, pero son tantas cosas que me confundo. Tenían razón. Ahora todo está en un solo lugar.
Le escribes o le dictas lo que necesitas, como se lo dirías a un amigo. Tu pensión. Una duda de migración o de derecho penal. Cómo defenderte. Un plan de negocio para tu chocolatería o tu tienda de abarrotes. A quién le vas a pagar. Lo medimos: te ahorra entre ocho y diez horas al mes.
Toca una necesidad. Te digo qué parte de Es Posible te la resuelve.
Revisa listas oficiales antes de pagarle a un proveedor, a un abogado o a un desconocido. Alertas y mapa de riesgo.
Dos pruebas gratis. Si ya formas parte de mi comunidad en Patreon, entras con tu cuenta. Orientación con información pública: no sustituye a tu abogado, contador o médico.
Es Posible es la casa de todo esto. Es mi plataforma: las investigaciones y las denuncias que presento ante autoridades de Estados Unidos, el Diario Geopolítico, los podcasts, las apps y mi comunidad. Y México 2030, con cuatro objetivos concretos, como quitarle a Morena la mayoría calificada. El fin de semana pasado se registraron cerca de tres mil personas más.
El populismo necesita gente que no sabe, que depende y que tiene miedo. Una persona que conoce sus derechos, que gana su propio dinero y que revisa los datos ya no se compra con una transferencia ni se asusta con un rumor.
Dios, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que sí puedo, y sabiduría para distinguir la diferencia. Esto sí lo puedo cambiar.
Cuando alguien abre los ojos, jamás los puede volver a cerrar.Simón Levy
El mismo episodio, con mi voz, en los dos idiomas. Seis capítulos: por qué Brasil, la noche de la elección, por qué Flávio, la app, Milei y la entrevista, y sus preguntas.


AHecho confirmado
Dirección Nacional de Migraciones de Argentina: el 27 de octubre a las 22:50, Flávio Bolsonaro, su esposa y sus dos hijas ingresaron por el puente internacional Tancredo Neves con documentación válida y sin impedimento legal; a las 23:30 abordaron un vuelo privado despachado por Baires Fly con destino a Guayaquil, según el plan de vuelo.
Brasil, 25 de octubre: la votación de la segunda vuelta se extendió dos horas en todo el país, hasta las 19:00, y el conteo se suspendió.
Brasil: el ministro Alexandre de Moraes ordenó la entrega de los pasaportes de Flávio Bolsonaro el 25 de octubre; la Policía Federal notificó la orden el 26 y los canceló el 27.
Un funcionario del gobierno de Estados Unidos confirmó el 27 de octubre que Flávio Bolsonaro iba rumbo a Estados Unidos.
BFuente propia
El presidente Javier Milei estaba enterado y participó en la coordinación de la operación, junto con el gobierno de Estados Unidos. Lo dije en vivo el 27 de octubre a las 20:00, hora de Buenos Aires. Ni Washington ni Buenos Aires lo han confirmado en público.
La decisión de sacar a Flávio de Brasil se tomó horas después de la elección, ante el riesgo de que lo metieran a la cárcel.
CAnálisis y testimonio
Lo que vi la noche del conteo, mi pronóstico, mi lectura de fraude y mi lectura del populismo son míos y van firmados.
Posible orienta con información pública. No sustituye a un abogado, a un contador ni a un médico.
Todas las personas nombradas gozan de la presunción de inocencia. Byline: Simón Levy.